Introducción

Se estima que un 15% de tumores está causado por virus oncogénicos. [1] 

Los virus infectan las células humanas y usan su maquinaria celular para replicarse. Sin embargo, durante esta infección, el virus interfiere con los mecanismos normales de la célula de distintas maneras, y en muchos casos causa daño en el DNA que puede acabar en forma mutaciones en el DNA de la célula huésped. Ante estas mutaciones, la célula puede tomar tres caminos (Fig.1):


  • Inducir mecanismos de reparación de DNA para reparar este daño y volver a su estado normal.

  • Si el daño es demasiado para ser reparado, puede inducir apoptosis para que esas células afectadas no se repliquen y acaben causando un tumor.

  • Mantener el daño en el DNA, haciendo que cambie el comportamiento celular y convirtiéndose en una célula tumoral.

Existen diferentes mecanismos por los cuales un virus oncogénico puede modificar el comportamiento de la célula huésped, transformándola en célula tumoral (Fig.2):

  • Inhibición de la apoptosis
  • Reprogramación de vías metabólicas
  • Transformación del microambiente celular
  • Modulación de la respuesta inmune de la célula huésped
  • Reprogramación transcripcional o epigenética
  • Secuestrando mecanismos protectores antivirales
  • Interaccionando con los retrovirus endógenos humanos (HERVs)

Mediante estos mecanismos, la célula acaba sufriendo daño en el DNA que si no se repara acaba en mutaciones. Si estas mutaciones afectan a genes implicados en el control del ciclo celular, este se desregula, provocando un aumento de la proliferación y supervivencia celular, propiedades de las células tumorales. [2]

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